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Dentro de un oscurantismo

Rodrigo Soto Moreno

Me llamó la atención la noticia de CNN donde dice que los partidos políticos recibieron 3,810 millones de pesos en el 2014 y para este 2015, también CNN remarca, que los mencionados se llevaran a sus arcas alrededor de 5,356 millones de pesos. Y les pregunto ¿creen que está justificado el destinar esos montos a los partidos políticos? ¿Por qué no se invierte en ciencia y tecnología?

Para esta colaboración me gustaría hablar de que pareciera que estamos sumergidos en un oscurantismo político, científico y tecnológico y que si realmente dejamos que las decisiones más importantes las tomen los políticos, entonces mi pronóstico es que este país no avanzará al ritmo que todos los mexicanos queremos, en el sentido de buscar eliminar o reducir el gran problema de la pobreza, aunado a la corrupción lacerante y la inseguridad.

Haciendo un poco de historia, en este sentido, los seres humanos nos hemos visto envueltos en períodos, ya sea largo o corto, de oscurantismo en donde se nos obligó a limitar nuestro encuentro con la naturaleza y el cosmos, para cuestionarnos lo que vemos, probamos, escuchamos, olemos y tocamos, a través de nuestros sentidos y formar una percepción más clara de vida, gracias a las conclusiones que obtenemos después de procesar toda esa información en nuestro cerebro.

Relacionado a todo esto y para tratar de comprender un poco en cuanto a lo que sucede con este oscurantismo que vemos en el país, tenemos que recurrir a la historia, específicamente con lo que nos dice Carl Sagan acerca de la Biblioteca de Alejandría, quien haciendo estimados nos estimula la imaginación al inferir que había 1 millón de papiros con toda la información del mundo conocido en ese momento. Pero curiosamente cuando fue destruida, cuando colapsa; Carl Sagan nos dice que tuvimos que esperar alrededor de 2,000 años para redescubrir el conocimiento y volver a avanzar en nuestro camino evolutivo.

Volviendo al caso de nuestro país, de nuestro estado (en este caso Nuevo León), somos una potencia en materia cultural, gracias a nuestra historia, situación que potencia nuestra creatividad y genialidad, pero con grandes carencias para el trazado de una ruta crítica para el aprovechamiento del recurso más valioso que es la gente, es decir los mexicanos.

Es así que degustamos y nos empachamos del maná preferido del cerebro: el conocimiento, siempre buscando que sea bien digerido y procesado, mediante la razón, para aplicarlo en la transformación del medio ambiente, pero siempre manteniendo ese equilibrio con todos los seres vivos que cohabitamos el planeta.

Entonces vemos que los partidos políticos nos proponen oscurantismo, disfrazado de que ellos tienen la solución, con rutas fantásticas salidas de la manga y con destino hacia palacios majestuosos donde todos podemos hartarnos de suculentos platillos y gozar de una vida feliz e inigualable, pero lo cierto es que son propuestas frívolas, vacías, en donde lo que únicamente les interesa es enriquecer sus bolsillos.

¿Qué debemos hacer?

Bueno tal vez comportarnos como lo hace la inteligencia de enjambre, en donde individuos interactúan de forma local, con otros de su sociedad, de su medio ambiente, en donde no existe un mando central o estructura de jefatura que le indique el camino a seguir, sino más bien una inteligencia grupal distribuida en cada uno de los individuos que integran una asociación productiva.

Retomando en este punto a Hölldobler y Wilson, dentro de su escrito acerca del “Superorganismo”, en donde analizan el comportamiento de las hormigas, se dice que despliegan de forma lineal, donde hay puntos de decisión binaria y al ser alcanzados se procede al siguiente punto “x” o “y” para aprovechar mejor cada una de las decisiones que se van tomando para llegar a la meta u objetivo.

De esto último, se podría decir que esos seres, las hormigas, que se comunican de forma binaria, que son autómatas, pero no pues sus secuencias de decisión se comportan como un algoritmo y modifican su comportamiento dependiendo de los estímulos que reciben del medio ambiente y también apoyándose de sus experiencias previas.

Como sistemas que nos auto organizamos, contenemos una gran cantidad de células, de órganos, de bacterias, que trabajan para mantenernos vivos, también podríamos trasladar la programación de inteligencia artificial que replica el comportamiento de abejas, termitas y abejas, para entonces  pensar en tomar el control del país para que residiera en cada uno de nosotros, pues somos los mexicanos los verdaderos dueños de México; en donde utilizaríamos la inteligencia de enjambre, la programación lineal, la auto organización de sistemas complejos, buscando el beneficio colectivo, trabajando también de forma individual, utilizando la razón , utilizando hechos, ciencia, tecnología, es decir el método científico. Solamente así veríamos que las promesas vacías de los políticos se transformarían en hechos cuantificables y medibles en donde realmente podríamos determinar si se cumplió “x” o “y” objetivo.

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