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Si, de Rudyard Kipling para mis genes egoístas

Rodrigo Soto Moreno

Tenemos el tiempo contado y si existe una certeza en este mundo, es que todos los que nacemos, como dice el personaje de Walter White o Heisenberg, todo aquel que nace viene con una sentencia de muerte; o simplemente cuando tomamos conciencia de que tuvimos un inicio, sabemos que tendremos un fin, pero en el inter nos vamos enfrentando a diversas situaciones en la vida, que nos hacen cambiar o transformarnos en la persona que nos vamos a convertir como ser humano, como hombres o como mujeres, ya sea para bien o para mal.

Para este escrito me gustaría plasmar el poema de Rudyard Kipling, escritor británico, titulado “If” o “Si” especialmente dedicado a mis genes egoístas, es decir a mi hija Ena Camila Soto Ureña, quien me ha dado grandes momentos agradables y es así como me gustaría siempre recordar la vida junto a ella, pues esas pequeñas gotas de felicidad son las que nos permiten seguir adelante.

 

Entrando en tema y esperando que sea provechoso para cada uno de los lectores, el poema reza así:

 

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando los que te rodean

la han perdido y te culpan a ti.

 

Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,

pero también aceptar que tengan dudas.

 

Si puedes esperar y no cansarte de la espera;

o si, siendo engañado, no respondes con engaños,

o si, siendo odiado, no dejas lugar al odio

Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

 

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;

Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;

Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre,

y tratar a esos dos impostores de la misma manera.

Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,

tergiversada por villanos para engañar a los necios.

O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,

y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

 

Si puedes apilar todas tus ganancias

y arriesgarlas a una sola jugada;

y perder, y empezar de nuevo desde el principio

y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.

Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,

a cumplir con su deber mucho después de que estén agotados,

y así resistir cuando ya no te queda nada

excepto la Voluntad, que les dice: “¡Resistid!”.

 

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.

o caminar junto a Reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.

Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.

Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado.

Si puedes llenar el implacable minuto,

con sesenta segundos de diligente labor

 

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,

y lo que es más: ¡serás un Hombre, hijo mío! ¡serás una Mujer, hija mía!

 

Querida hija, espero que esto te haga comprender mejor la vida y te de sabiduría cuando la necesites. Te dedico estas líneas con especial cariño, para que nunca pierdas tu rumbo y sepas que tu Padre te quiere siempre.

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